{"id":2672,"date":"2018-11-11T14:01:00","date_gmt":"2018-11-11T13:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/?p=2672"},"modified":"2020-04-17T12:16:02","modified_gmt":"2020-04-17T10:16:02","slug":"centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/","title":{"rendered":"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/culturapolaca.es\/images\/Wydarzenia\/art_niepodleglosc.jpg\" alt=\"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018 \" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Suele sorprender al espa\u00f1ol que haya vivido en Polonia la fuerte presencia y popularidad que el idioma castellano goza entre los polacos. Seg\u00fan datos del Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia de 2014, el espa\u00f1ol, entre 2002 y 2006, experiment\u00f3 un incremento en la ense\u00f1anza reglada de un 80%, situ\u00e1ndose como la lengua de mayor \u00edndice de crecimiento en este pa\u00eds. Este favor del que goza el castellano en Polonia se sit\u00faa dentro de una ya larga tradici\u00f3n que se remonta al siglo XVI, cuando la fuerte presencia militar y pol\u00edtica de Espa\u00f1a en Europa favoreci\u00f3 el inter\u00e9s por este idioma. Y, sin embargo, su presencia como lengua con ense\u00f1anza y c\u00e1tedra en la universidad polaca solo puede datarse desde hace un siglo, en los mismos a\u00f1os en que la naci\u00f3n polaca fue recuperando sus libertades civiles y pol\u00edticas. Fue exactamente el 21 de noviembre de 1917, apenas a un a\u00f1o vista de la proclamaci\u00f3n de la independencia de Polonia -el 11 de noviembre de 1918-, cuando un eclesi\u00e1stico, el escolapio Amadeo Pons y Mart\u00ednez, ocup\u00f3, por primera vez en la historia de aquel pa\u00eds, un puesto de lector de lengua espa\u00f1ola en la universidad polaca, en concreto en la Universidad de Varsovia (en ese momento todav\u00eda bajo ocupaci\u00f3n militar alemana), fundando de esta manera la primera c\u00e1tedra de estudios hisp\u00e1nicos. De esta forma lo anunciaba el diario ABC del 25 de noviembre de ese a\u00f1o:&nbsp;<br><em>Seg\u00fan comunicaci\u00f3n recibida en el Ministerio de Estado, se ha creado en la Universidad de Varsovia la c\u00e1tedra de lengua y literatura espa\u00f1olas, habi\u00e9ndose encargado de explicarla el padre Anselmo [sic] Pons Mart\u00edn [sic], superior de las Escuelas P\u00edas y s\u00fabdito espa\u00f1ol.<\/em><br>Este nombramiento no fue, durante aquellos a\u00f1os, un hecho casual y aislado. El apoyo t\u00e1cito del Gobierno espa\u00f1ol de la \u00e9poca, no solo a una posible reconstrucci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia, sino a una potencial colaboraci\u00f3n entre los dos pa\u00edses, se ver\u00eda de nuevo reflejado, en la primavera de 1918, con la inauguraci\u00f3n de una exposici\u00f3n de artistas polacos (entre los que figurar\u00edan los pintores W\u0142adys\u0142aw Jahl, Lucia Auerbach, J\u00f3zef Pankiewicz, Marian Paszkiewicz, Wac\u0142aw Zawadowski y el escritor Tadeusz Peiper) en el patio del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores (entonces Ministerio del Estado). Se podr\u00edan dar diferentes razones pol\u00edticas para explicar \u00e9sta embrionaria pol\u00edtica cultural de Espa\u00f1a con respecto a Polonia. Una de las m\u00e1s probables quiz\u00e1 pudiera ser el apoyo a Karl Stephan von Habsburg-Lothringen, candidato de los Imperios Centrales (Alemania y Austro-Hungr\u00eda) al trono de Polonia y hermano peque\u00f1o de Mar\u00eda Cristina, mujer de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII.&nbsp;&nbsp;<br>En la estela de este reconocimiento oficioso, comenzaron a publicarse libros y art\u00edculos de prensa que, con mayor o menor fortuna, trataron de paliar el desconocimiento que exist\u00eda hacia Polonia entre buena parte del p\u00fablico espa\u00f1ol. As\u00ed, por ejemplo, Sof\u00eda Casanova, corresponsal del diario ABC en&nbsp; Europa central y oriental, entre 1915 y 1944, y mujer del escritor polaco Wincenty Lutos\u0142awski, public\u00f3 en este peri\u00f3dico una serie de art\u00edculos que hac\u00edan referencia al proceso de independencia de Polonia. Por su parte, Casimiro Granzow de la Cerda, Duque de Parcent (representante diplom\u00e1tico de Espa\u00f1a en Varsovia y arist\u00f3crata hispano-polaco) escribi\u00f3, en 1919 una primera historia de Polonia que no fuera una traducci\u00f3n, bajo el t\u00edtulo de Polonia: su gloria en el pasado, su martirio y su resurrecci\u00f3n.<br>De esta manera, desde la expectativa primero y desde la realidad despu\u00e9s de la independencia, fue asent\u00e1ndose, entre ciertas \u00e9lites, una corriente de inter\u00e9s, o al menos de simpat\u00eda, hacia Polonia, que trascend\u00eda a las inevitables referencias a los levantamientos del siglo XIX, o al reconocimiento de personalidades como Fryderyk Chopin o Henryk Sienkiewicz (el autor de Quo vadis?). Fue durante aquellos a\u00f1os cuando se pusieron las bases, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n pol\u00edtica de Polonia entre 1772 y 1795, a las relaciones culturales, comerciales y pol\u00edticas, que en la actualidad mantienen Espa\u00f1a y Polonia.<br>Y hoy, sin embargo, pese a la normalizaci\u00f3n nacional e internacional de ambos Estados, y a la pertenencia de uno y otro pa\u00eds a las mismas alianzas militares, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, sigue sin tenerse en Espa\u00f1a una conciencia muy clara de la g\u00e9nesis y el desarrollo de Polonia desde 1918 -la recuperaci\u00f3n de la independencia del pa\u00eds- hasta la Segunda Guerra Mundial. As\u00ed, pese a los indudables avances en el estudio y conocimiento de la realidad cultural y pol\u00edtica de Polonia en Espa\u00f1a (visibles, por ejemplo, en el intercambio cient\u00edfico entre las universidades de uno y otros pa\u00eds, en la apertura de sendos \u201cinstitutos de cultura\u201d en Polonia y en Espa\u00f1a, o en el crecimiento exponencial de la traducci\u00f3n de una parte considerable de las obras literarias y de pensamiento polacas \u201ccl\u00e1sicas\u201d en castellano, inimaginable d\u00e9cadas atr\u00e1s) queda todav\u00eda un importante vac\u00edo bibliogr\u00e1fico y documental sobre estos a\u00f1os de formaci\u00f3n de la Polonia contempor\u00e1nea.&nbsp;&nbsp;<br>Parece como si, de alguna manera, el periodo iniciado por la Segunda Guerra Mundial, provocada por la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, oscureciera o eclipsara los a\u00f1os previos a esta cat\u00e1strofe. De igual manera a como el siglo XX espa\u00f1ol tiende a ser visto, en buena parte de los pa\u00edses de nuestro entorno pol\u00edtico y cultural, como el resultado de una dictadura \u2013la del general Francisco Franco- y de una guerra civil \u2013la del 1936-39-, Polonia, al menos en el caso de Espa\u00f1a, sigue aprehendi\u00e9ndose, antes que nada, a partir de acontecimientos como la Shoah, el casi medio siglo de dictadura comunista impuesto por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a partir de 1945, la Guerra Fr\u00eda, el pontificado de Juan Pablo II, el papel de la disidencia dentro de la dictadura comunista o el nacimiento del sindicato Solidarno\u015b\u0107.&nbsp;<br>Por esta raz\u00f3n, el centenario que se cumple este a\u00f1o, el de la recuperaci\u00f3n de la independencia de Polonia de 1918, podr\u00eda ser, en Espa\u00f1a, una oportunidad inmejorable para subsanar esta omisi\u00f3n, y calibrar con mayor justeza el panorama conjunto de la pol\u00edtica y la cultura polaca a lo largo del siglo XX. Y, de paso, hacer justicia y homenaje a esos pocos espa\u00f1oles que, hace un siglo, asentaron las bases, entonces todav\u00eda muy fr\u00e1giles, del v\u00ednculo contempor\u00e1neo entre dos culturas como la espa\u00f1ola y la polaca.&nbsp;<br><strong>El fundador de la Segunda Rep\u00fablica Polaca: J\u00f3zef Pi\u0142sudski<\/strong><br>Una buena manera de empezar a comprender a la nueva Polonia renacida, en 1918, de la Primera Guerra Mundial (la Segunda Rep\u00fablica Polaca), es conociendo algo de la personalidad de quien fue su primer Jefe de Estado y, durante la mayor parte de la historia de la Segunda Rep\u00fablica Polaca, su hombre fuerte: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Y no solo por ser, hasta el d\u00eda de hoy, una de las figuras centrales de la historia de este pa\u00eds, sino por encarnar, posiblemente, buena parte de su herencia pol\u00edtica e hist\u00f3rica: desde el combate por la libertad y la independencia, y la apelaci\u00f3n a una indudable tradici\u00f3n democr\u00e1tica nacional (la Constituci\u00f3n de marzo de 1921, promulgada durante su mandato, fue una de las m\u00e1s liberales de la Europa de la \u00e9poca), hasta la tendencia a favorecer la estabilidad del Estado aun a costa de las atribuciones propias de su funcionamiento democr\u00e1tico, como podr\u00edan ser las de su parlamento (en mayo de 1926, al frente de sus tropas, Pi\u0142sudski, despu\u00e9s de varios d\u00edas de combates por las calles de Varsovia, depuso al Presidente de la Rep\u00fablica y al Consejo de ministros, convirti\u00e9ndose, desde entonces hasta su muerte, en 1935, en \u00e1rbitro supremo de la pol\u00edtica polaca). Al respecto, hay que subrayar, que esta intromisi\u00f3n en los mecanismos democr\u00e1ticos por parte del pol\u00edtico polaco se ejerci\u00f3 siempre desde cierta moderaci\u00f3n pol\u00edtica que impidi\u00f3 al pa\u00eds caer en los vicios totalitarios que sufrir\u00edan, con la excepci\u00f3n de Checoslovaquia, las dem\u00e1s naciones vecinas. Pues, hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial, y, posteriormente, con el Gobierno en el exilio de Londres, el Estado polaco, restaurado en noviembre de 1918, siempre mantuvo unas estructuras y una ordenaci\u00f3n democr\u00e1ticas que se extender\u00edan en el tiempo, hasta la recuperaci\u00f3n de las libertades pol\u00edticas democr\u00e1ticas en 1989-90. Es, en este sentido, significativo el car\u00e1cter simb\u00f3lico de la ceremonia que tuvo lugar en el Castillo Real de Varsovia el 22 de diciembre de 1990, cuando el \u00faltimo presidente de la Rep\u00fablica de Polonia en el exilio, Ryszard Kaczorowski, entreg\u00f3 solemnemente las insignias del poder estatal de la Segunda Rep\u00fablica de Polonia a Lech Wa\u0142\u0119sa, primer presidente elegido democr\u00e1ticamente despu\u00e9s de m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de dictadura comunista, en su ceremonia de toma de posesi\u00f3n como presidente de la Rep\u00fablica de Polonia. De esta manera, podr\u00eda decirse que, en aquel momento, al menos para una parte importante de las fuerzas democr\u00e1ticas polacas, la legitimidad hist\u00f3rica de la Tercera Rep\u00fablica Polaca emanaba, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de la Polonia fundada por J\u00f3zef Pi\u0142sudski; esto es, del Estado polaco reconstituido de 1918.&nbsp;<br><strong>Los hechos de 1918<\/strong><br>Para poner en perspectiva los acontecimientos de 1918 hay que retroceder, al menos, cinco a\u00f1os. Fue entonces cuando en la regi\u00f3n de Galitzia, al comienzo de la guerra, los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungr\u00eda) permitieron la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n de voluntarios polacos \u2013la Legi\u00f3n Polaca- a la cabeza de la cual se situ\u00f3 uno de los cabecillas de la facci\u00f3n nacionalista del Partido Socialista Polaco que hab\u00eda formado parte de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1905: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Bajo la promesa de una independencia posterior a la guerra, tanto el gobierno alem\u00e1n como el austriaco, buscaron de esta forma el apoyo, en su lucha contra los ej\u00e9rcitos del Zar, de una parte del movimiento nacional polaco. A prop\u00f3sito de todo esto, hay que anotar que, en este momento hist\u00f3rico, los partidos polacos se hallaban conformados, adem\u00e1s de por unas minor\u00edas de car\u00e1cter socialista o agrario (como el Partido Popular Polaco &#8222;Piast&#8221; de Wincenty Witos , y el Partido Socialista Polaco de Ignacy Daszy\u0144ski), por dos grandes figuras que, a su vez, articulaban cada una de ellas dos maneras distintas de comprender la naturaleza y l\u00edmites de la naci\u00f3n polaca: por una parte, se encontraba la figura de Roman Dmowski, partidario de una comprensi\u00f3n nacionalista y etnicista de Polonia, seg\u00fan la cual, los l\u00edmites del Estado deber\u00edan abarcar \u00fanicamente aquellos territorios de mayor\u00eda polaca; y, por otra parte, el ya mencionado J\u00f3zef Pi\u0142sudski, que propugnaba una vuelta a las fronteras hist\u00f3ricas de la Polonia jaguel\u00f3nica, previa a las particiones del siglo XVIII, en la que los l\u00edmites del Estado deber\u00edan extenderse m\u00e1s all\u00e1 de categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas o nacionales polacas, para abarcar as\u00ed a poblaciones de tradici\u00f3n jud\u00eda, lituana, alemana o ucraniana.<br>Este germen de un ej\u00e9rcito nacional polaco organizado en torno a Pi\u0142sudski tendr\u00eda su continuidad el 5 de noviembre de 1916 con la creaci\u00f3n de una suerte de Estado polaco aut\u00f3nomo de Austria y Alemania, dentro del cual, el \u00abDepartamento Militar\u00bb estar\u00eda dirigido igualmente por J\u00f3zef Pi\u0142sudski. No obstante, ya en 1917, esta autonom\u00eda polaca qued\u00f3 en entredicho cuando las autoridades austriacas y alemanas empezaron a ver con preocupaci\u00f3n la efervescencia pol\u00edtica que estaban tomando los territorios polacos, espoleados tanto por el inicio de la Revoluci\u00f3n Rusa, como por la desconfianza que las fuerzas polacas empezaron a manifestar hacia la viabilidad de las promesas de independencia realizadas por los dos Imperios Centrales. El rechazo de J\u00f3zef Pi\u0142sudski y sus tropas a integrarse en el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n, y jurar as\u00ed fidelidad al k\u00e1iser alem\u00e1n, provoc\u00f3 su encarcelamiento, en junio de 1917, durante catorce meses, en el castillo de Magdeburgo.<br>El inicio de la Revoluci\u00f3n alemana de 1918 y la abdicaci\u00f3n del k\u00e1iser Guillermo II el 9 de noviembre de ese mismo a\u00f1o, supuso el principio del fin de la ocupaci\u00f3n alemana de Polonia, y con ella la desaparici\u00f3n del \u00faltimo obst\u00e1culo que, tras la desintegraci\u00f3n del Imperio Austro-H\u00fangaro y la crisis interna provocada en Rusia por el inicio de la Revoluci\u00f3n, imped\u00eda la renacimiento del Estado polaco. De este modo, el d\u00eda 7 de octubre, el Consejo de Regencia (una suerte de gobierno provisional) proclam\u00f3 la independencia de la Polonia unida, y el 11 de noviembre las tropas alemanas y austr\u00edacas depusieron las armas materializ\u00e1ndose as\u00ed la independencia. En v\u00edsperas de esa jornada, Pi\u0142sudski, liberado de su prisi\u00f3n, regres\u00f3 a Varsovia, donde de la mano del Consejo de Regencia asumi\u00f3 los poderes supremos como primer Jefe del Estado polaco restaurado. Tras la toma del poder, la pr\u00e1ctica totalidad de los partidos, corrientes y facciones polacos se fueron adhiriendo a las nuevas autoridades. Al respecto, el m\u00e1ximo \u00f3rgano polaco en el extranjero, el Comit\u00e9 Nacional Polaco (encabezado en Par\u00eds por Roman Dmowski, y con delegados en Roma, Londres y Estados Unidos), que representaba en esos momentos a Polonia, oficialmente, en la Conferencia de Paz de Par\u00eds, reconoci\u00f3 el gobierno y liderazgo de Pi\u0142sudski, tras el viaje que su representante en Washington, Ignacy Jan Paderewski, realiz\u00f3 a Varsovia en enero de 1919.<br>La consolidaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del orden del nuevo estado de 1918 se llev\u00f3 a cabo, esencialmente, por medios militares y legislativos. En primer lugar, mediante la transformaci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia en un Estado cohesionado en un corto espacio de tiempo \u2013a\u00f1o y medio-, convocando unas elecciones generales, eligiendo una asamblea constituyente, y proclamando finalmente una nueva constituci\u00f3n (la de marzo de 1921). En segundo lugar, a trav\u00e9s de la reincorporaci\u00f3n y unificaci\u00f3n de los diferentes elementos pertenecientes a los ej\u00e9rcitos de los tres imperios ocupantes -austr\u00edaco, alem\u00e1n y ruso- en unas fuerzas armadas cohesionadas, con capacidad no solo para sostener mediante las armas la reci\u00e9n recobrada independencia del pa\u00eds, sino para garantizar unas fronteras en relaci\u00f3n con los nuevos estados que surg\u00edan del caos fronterizo posterior al fin de la Primera Guerra Mundial en el Frente del Este (muy en especial, con respecto a la nueva Rusia sovi\u00e9tica que trataba de extender la Revoluci\u00f3n bolchevique por Europa y recuperar su influencia en los antiguos territorios del imperio zarista). Debe tenerse en cuenta, pues, que la fecha del 11 de noviembre de 1918 no supuso, en Polonia, ni el fin de la guerra ni la consolidaci\u00f3n definitiva del Estado. Tuvieron que pasar otros dos largos a\u00f1os, desde febrero de 1919 a marzo de 1921, hasta que se diera por finalizada la guerra polaco-sovi\u00e9tica, y los l\u00edmites orientales del pa\u00eds se fijaran definitivamente con la firma del Tratado de Riga el 18 de marzo de 1921.&nbsp;&nbsp;<br><strong>El significado de 1918<\/strong><br>Como ya se ha mencionado previamente, esta nueva Polonia, nacida en estas circunstancias, sigui\u00f3 los designios de su principal fundador -J\u00f3zef Pi\u0142sudski- constituy\u00e9ndose, no como un estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, \u00e9tnica y ling\u00fc\u00edsticamente uniforme, sino asimilando el modelo pre-nacionalista que configur\u00f3 Polonia, hasta su desaparici\u00f3n pol\u00edtica en el siglo XVIII. Seg\u00fan este sistema pol\u00edtico, la poblaci\u00f3n se configuraba en torno a un determinado estrato social (la nobleza), en una suerte de federaci\u00f3n donde los habitantes de lengua y cultura polaca ostentaban un estatus de pr\u00e1ctica igualdad con respecto a las poblaciones de tradici\u00f3n lituana, jud\u00eda, o rutena que hist\u00f3ricamente hab\u00edan pertenecido a aquel territorio que, en su m\u00e1xima expansi\u00f3n, en el siglo XVII, se extend\u00eda desde el Mar B\u00e1ltico hasta el Mar Negro, y de las proximidades de Berl\u00edn a las de Mosc\u00fa. Parece como si, de esta manera, el nuevo Estado polaco nacido en 1918 hubiera puesto en paralelo la recuperaci\u00f3n del territorio previamente dominado por los tres imperios causantes de las particiones (el Imperio Alem\u00e1n, el Imperio Austro-h\u00fangaro y el Imperio Ruso) y la recuperaci\u00f3n de aquel statu quo pol\u00edtico previo, en donde la naci\u00f3n y el sentimiento nacional eran elementos importantes, pero no constitu\u00edan el factor principal ni el exclusivo en la creaci\u00f3n de la identidad y de la idiosincrasia de cada uno de los habitantes de esos territorios.&nbsp;&nbsp;<br>En este sentido, podr\u00eda entenderse la conformaci\u00f3n de este proyecto de Rep\u00fablica polaca como uno de los pen\u00faltimos intentos de ensayar en Europa un proyecto pol\u00edtico en el que la idea moderna de naci\u00f3n, basada en la creencia de que, a lo largo de la historia, existir\u00eda una suerte de comunidades naturales y uniformes, intent\u00f3 ser embridada en favor de una estructura pol\u00edtica anacional. De este modo, se buscaba la conservaci\u00f3n de una estructura social y pol\u00edtica \u201ctradicional\u201d, en la que ni el poder pol\u00edtico ten\u00eda el deber de mantener un supuesto ser nacional (normalmente construido al margen, incluso en contra, de quienes te\u00f3ricamente la constituyen), ni la adscripci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica o \u00e9tnica de una parte m\u00e1s o menos importante de la poblaci\u00f3n de un territorio implicaba la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas homogeneizadoras del conjunto.&nbsp;<br>Resulta evidente que este intento restaurador de un pasado pre-nacionalista fracas\u00f3, y que uno de los grandes problemas de Polonia durante todo el periodo de entreguerras fue, justamente, la imposibilidad de Varsovia de ganarse a estas amplias minor\u00edas existentes dentro de su territorio. Sin embargo, tambi\u00e9n es indudable que el fracaso de este modelo fue, al fin, resultado \u00faltimo de la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, en la que por un lado un estado nacional-racista, y por otro, un estado-imperio justificado por el fin \u00faltimo de una sociedad sin clases, produjeron no solo el asesinato de una quinta parte de la poblaci\u00f3n polaca, sino la liquidaci\u00f3n misma del pa\u00eds como una sociedad multi\u00e9tnica. As\u00ed, a la altura de 1945, por primera vez en la historia de Polonia, el pa\u00eds se hab\u00eda homogenizado en torno a un solo grupo nacional, el polaco. Una nueva historia, y una nueva Polonia empez\u00f3 a partir de entonces. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Joaqu\u00edn Riquelme Ribas Historiador. Doctor en Filolog\u00eda Eslava por la Universidad Complutense de Madrid<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Suele sorprender al espa\u00f1ol que haya vivido en Polonia la fuerte presencia y popularidad que el idioma castellano goza entre los polacos. 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Seg\u00fan datos del Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia de 2014, el espa\u00f1ol, entre 2002 y 2006, experiment\u00f3 un incremento en la ense\u00f1anza reglada de un 80%, situ\u00e1ndose como la lengua de mayor \u00edndice de crecimiento en este pa\u00eds. Este favor del que goza el castellano en Polonia se sit\u00faa dentro de una ya larga tradici\u00f3n que se remonta al siglo XVI, cuando la fuerte presencia militar y pol\u00edtica de Espa\u00f1a en Europa favoreci\u00f3 el inter\u00e9s por este idioma. Y, sin embargo, su presencia como lengua con ense\u00f1anza y c\u00e1tedra en la universidad polaca solo puede datarse desde hace un siglo, en los mismos a\u00f1os en que la naci\u00f3n polaca fue recuperando sus libertades civiles y pol\u00edticas. Fue exactamente el 21 de noviembre de 1917, apenas a un a\u00f1o vista de la proclamaci\u00f3n de la independencia de Polonia -el 11 de noviembre de 1918-, cuando un eclesi\u00e1stico, el escolapio Amadeo Pons y Mart\u00ednez, ocup\u00f3, por primera vez en la historia de aquel pa\u00eds, un puesto de lector de lengua espa\u00f1ola en la universidad polaca, en concreto en la Universidad de Varsovia (en ese momento todav\u00eda bajo ocupaci\u00f3n militar alemana), fundando de esta manera la primera c\u00e1tedra de estudios hisp\u00e1nicos. De esta forma lo anunciaba el diario ABC del 25 de noviembre de ese a\u00f1o: Seg\u00fan comunicaci\u00f3n recibida en el Ministerio de Estado, se ha creado en la Universidad de Varsovia la c\u00e1tedra de lengua y literatura espa\u00f1olas, habi\u00e9ndose encargado de explicarla el padre Anselmo [sic] Pons Mart\u00edn [sic], superior de las Escuelas P\u00edas y s\u00fabdito espa\u00f1ol.Este nombramiento no fue, durante aquellos a\u00f1os, un hecho casual y aislado. El apoyo t\u00e1cito del Gobierno espa\u00f1ol de la \u00e9poca, no solo a una posible reconstrucci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia, sino a una potencial colaboraci\u00f3n entre los dos pa\u00edses, se ver\u00eda de nuevo reflejado, en la primavera de 1918, con la inauguraci\u00f3n de una exposici\u00f3n de artistas polacos (entre los que figurar\u00edan los pintores W\u0142adys\u0142aw Jahl, Lucia Auerbach, J\u00f3zef Pankiewicz, Marian Paszkiewicz, Wac\u0142aw Zawadowski y el escritor Tadeusz Peiper) en el patio del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores (entonces Ministerio del Estado). Se podr\u00edan dar diferentes razones pol\u00edticas para explicar \u00e9sta embrionaria pol\u00edtica cultural de Espa\u00f1a con respecto a Polonia. Una de las m\u00e1s probables quiz\u00e1 pudiera ser el apoyo a Karl Stephan von Habsburg-Lothringen, candidato de los Imperios Centrales (Alemania y Austro-Hungr\u00eda) al trono de Polonia y hermano peque\u00f1o de Mar\u00eda Cristina, mujer de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII.  En la estela de este reconocimiento oficioso, comenzaron a publicarse libros y art\u00edculos de prensa que, con mayor o menor fortuna, trataron de paliar el desconocimiento que exist\u00eda hacia Polonia entre buena parte del p\u00fablico espa\u00f1ol. As\u00ed, por ejemplo, Sof\u00eda Casanova, corresponsal del diario ABC en  Europa central y oriental, entre 1915 y 1944, y mujer del escritor polaco Wincenty Lutos\u0142awski, public\u00f3 en este peri\u00f3dico una serie de art\u00edculos que hac\u00edan referencia al proceso de independencia de Polonia. Por su parte, Casimiro Granzow de la Cerda, Duque de Parcent (representante diplom\u00e1tico de Espa\u00f1a en Varsovia y arist\u00f3crata hispano-polaco) escribi\u00f3, en 1919 una primera historia de Polonia que no fuera una traducci\u00f3n, bajo el t\u00edtulo de Polonia: su gloria en el pasado, su martirio y su resurrecci\u00f3n.De esta manera, desde la expectativa primero y desde la realidad despu\u00e9s de la independencia, fue asent\u00e1ndose, entre ciertas \u00e9lites, una corriente de inter\u00e9s, o al menos de simpat\u00eda, hacia Polonia, que trascend\u00eda a las inevitables referencias a los levantamientos del siglo XIX, o al reconocimiento de personalidades como Fryderyk Chopin o Henryk Sienkiewicz (el autor de Quo vadis?). Fue durante aquellos a\u00f1os cuando se pusieron las bases, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n pol\u00edtica de Polonia entre 1772 y 1795, a las relaciones culturales, comerciales y pol\u00edticas, que en la actualidad mantienen Espa\u00f1a y Polonia.Y hoy, sin embargo, pese a la normalizaci\u00f3n nacional e internacional de ambos Estados, y a la pertenencia de uno y otro pa\u00eds a las mismas alianzas militares, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, sigue sin tenerse en Espa\u00f1a una conciencia muy clara de la g\u00e9nesis y el desarrollo de Polonia desde 1918 -la recuperaci\u00f3n de la independencia del pa\u00eds- hasta la Segunda Guerra Mundial. As\u00ed, pese a los indudables avances en el estudio y conocimiento de la realidad cultural y pol\u00edtica de Polonia en Espa\u00f1a (visibles, por ejemplo, en el intercambio cient\u00edfico entre las universidades de uno y otros pa\u00eds, en la apertura de sendos \u201cinstitutos de cultura\u201d en Polonia y en Espa\u00f1a, o en el crecimiento exponencial de la traducci\u00f3n de una parte considerable de las obras literarias y de pensamiento polacas \u201ccl\u00e1sicas\u201d en castellano, inimaginable d\u00e9cadas atr\u00e1s) queda todav\u00eda un importante vac\u00edo bibliogr\u00e1fico y documental sobre estos a\u00f1os de formaci\u00f3n de la Polonia contempor\u00e1nea.  Parece como si, de alguna manera, el periodo iniciado por la Segunda Guerra Mundial, provocada por la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, oscureciera o eclipsara los a\u00f1os previos a esta cat\u00e1strofe. De igual manera a como el siglo XX espa\u00f1ol tiende a ser visto, en buena parte de los pa\u00edses de nuestro entorno pol\u00edtico y cultural, como el resultado de una dictadura \u2013la del general Francisco Franco- y de una guerra civil \u2013la del 1936-39-, Polonia, al menos en el caso de Espa\u00f1a, sigue aprehendi\u00e9ndose, antes que nada, a partir de acontecimientos como la Shoah, el casi medio siglo de dictadura comunista impuesto por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a partir de 1945, la Guerra Fr\u00eda, el pontificado de Juan Pablo II, el papel de la disidencia dentro de la dictadura comunista o el nacimiento del sindicato Solidarno\u015b\u0107. Por esta raz\u00f3n, el centenario que se cumple este a\u00f1o, el de la recuperaci\u00f3n de la independencia de Polonia de 1918, podr\u00eda ser, en Espa\u00f1a, una oportunidad inmejorable para subsanar esta omisi\u00f3n, y calibrar con mayor justeza el panorama conjunto de la pol\u00edtica y la cultura polaca a lo largo del siglo XX. Y, de paso, hacer justicia y homenaje a esos pocos espa\u00f1oles que, hace un siglo, asentaron las bases, entonces todav\u00eda muy fr\u00e1giles, del v\u00ednculo contempor\u00e1neo entre dos culturas como la espa\u00f1ola y la polaca. El fundador de la Segunda Rep\u00fablica Polaca: J\u00f3zef Pi\u0142sudskiUna buena manera de empezar a comprender a la nueva Polonia renacida, en 1918, de la Primera Guerra Mundial (la Segunda Rep\u00fablica Polaca), es conociendo algo de la personalidad de quien fue su primer Jefe de Estado y, durante la mayor parte de la historia de la Segunda Rep\u00fablica Polaca, su hombre fuerte: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Y no solo por ser, hasta el d\u00eda de hoy, una de las figuras centrales de la historia de este pa\u00eds, sino por encarnar, posiblemente, buena parte de su herencia pol\u00edtica e hist\u00f3rica: desde el combate por la libertad y la independencia, y la apelaci\u00f3n a una indudable tradici\u00f3n democr\u00e1tica nacional (la Constituci\u00f3n de marzo de 1921, promulgada durante su mandato, fue una de las m\u00e1s liberales de la Europa de la \u00e9poca), hasta la tendencia a favorecer la estabilidad del Estado aun a costa de las atribuciones propias de su funcionamiento democr\u00e1tico, como podr\u00edan ser las de su parlamento (en mayo de 1926, al frente de sus tropas, Pi\u0142sudski, despu\u00e9s de varios d\u00edas de combates por las calles de Varsovia, depuso al Presidente de la Rep\u00fablica y al Consejo de ministros, convirti\u00e9ndose, desde entonces hasta su muerte, en 1935, en \u00e1rbitro supremo de la pol\u00edtica polaca). Al respecto, hay que subrayar, que esta intromisi\u00f3n en los mecanismos democr\u00e1ticos por parte del pol\u00edtico polaco se ejerci\u00f3 siempre desde cierta moderaci\u00f3n pol\u00edtica que impidi\u00f3 al pa\u00eds caer en los vicios totalitarios que sufrir\u00edan, con la excepci\u00f3n de Checoslovaquia, las dem\u00e1s naciones vecinas. Pues, hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial, y, posteriormente, con el Gobierno en el exilio de Londres, el Estado polaco, restaurado en noviembre de 1918, siempre mantuvo unas estructuras y una ordenaci\u00f3n democr\u00e1ticas que se extender\u00edan en el tiempo, hasta la recuperaci\u00f3n de las libertades pol\u00edticas democr\u00e1ticas en 1989-90. Es, en este sentido, significativo el car\u00e1cter simb\u00f3lico de la ceremonia que tuvo lugar en el Castillo Real de Varsovia el 22 de diciembre de 1990, cuando el \u00faltimo presidente de la Rep\u00fablica de Polonia en el exilio, Ryszard Kaczorowski, entreg\u00f3 solemnemente las insignias del poder estatal de la Segunda Rep\u00fablica de Polonia a Lech Wa\u0142\u0119sa, primer presidente elegido democr\u00e1ticamente despu\u00e9s de m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de dictadura comunista, en su ceremonia de toma de posesi\u00f3n como presidente de la Rep\u00fablica de Polonia. De esta manera, podr\u00eda decirse que, en aquel momento, al menos para una parte importante de las fuerzas democr\u00e1ticas polacas, la legitimidad hist\u00f3rica de la Tercera Rep\u00fablica Polaca emanaba, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de la Polonia fundada por J\u00f3zef Pi\u0142sudski; esto es, del Estado polaco reconstituido de 1918. Los hechos de 1918Para poner en perspectiva los acontecimientos de 1918 hay que retroceder, al menos, cinco a\u00f1os. Fue entonces cuando en la regi\u00f3n de Galitzia, al comienzo de la guerra, los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungr\u00eda) permitieron la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n de voluntarios polacos \u2013la Legi\u00f3n Polaca- a la cabeza de la cual se situ\u00f3 uno de los cabecillas de la facci\u00f3n nacionalista del Partido Socialista Polaco que hab\u00eda formado parte de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1905: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Bajo la promesa de una independencia posterior a la guerra, tanto el gobierno alem\u00e1n como el austriaco, buscaron de esta forma el apoyo, en su lucha contra los ej\u00e9rcitos del Zar, de una parte del movimiento nacional polaco. A prop\u00f3sito de todo esto, hay que anotar que, en este momento hist\u00f3rico, los partidos polacos se hallaban conformados, adem\u00e1s de por unas minor\u00edas de car\u00e1cter socialista o agrario (como el Partido Popular Polaco \\\"Piast\\\" de Wincenty Witos , y el Partido Socialista Polaco de Ignacy Daszy\u0144ski), por dos grandes figuras que, a su vez, articulaban cada una de ellas dos maneras distintas de comprender la naturaleza y l\u00edmites de la naci\u00f3n polaca: por una parte, se encontraba la figura de Roman Dmowski, partidario de una comprensi\u00f3n nacionalista y etnicista de Polonia, seg\u00fan la cual, los l\u00edmites del Estado deber\u00edan abarcar \u00fanicamente aquellos territorios de mayor\u00eda polaca; y, por otra parte, el ya mencionado J\u00f3zef Pi\u0142sudski, que propugnaba una vuelta a las fronteras hist\u00f3ricas de la Polonia jaguel\u00f3nica, previa a las particiones del siglo XVIII, en la que los l\u00edmites del Estado deber\u00edan extenderse m\u00e1s all\u00e1 de categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas o nacionales polacas, para abarcar as\u00ed a poblaciones de tradici\u00f3n jud\u00eda, lituana, alemana o ucraniana.Este germen de un ej\u00e9rcito nacional polaco organizado en torno a Pi\u0142sudski tendr\u00eda su continuidad el 5 de noviembre de 1916 con la creaci\u00f3n de una suerte de Estado polaco aut\u00f3nomo de Austria y Alemania, dentro del cual, el \u00abDepartamento Militar\u00bb estar\u00eda dirigido igualmente por J\u00f3zef Pi\u0142sudski. No obstante, ya en 1917, esta autonom\u00eda polaca qued\u00f3 en entredicho cuando las autoridades austriacas y alemanas empezaron a ver con preocupaci\u00f3n la efervescencia pol\u00edtica que estaban tomando los territorios polacos, espoleados tanto por el inicio de la Revoluci\u00f3n Rusa, como por la desconfianza que las fuerzas polacas empezaron a manifestar hacia la viabilidad de las promesas de independencia realizadas por los dos Imperios Centrales. El rechazo de J\u00f3zef Pi\u0142sudski y sus tropas a integrarse en el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n, y jurar as\u00ed fidelidad al k\u00e1iser alem\u00e1n, provoc\u00f3 su encarcelamiento, en junio de 1917, durante catorce meses, en el castillo de Magdeburgo.El inicio de la Revoluci\u00f3n alemana de 1918 y la abdicaci\u00f3n del k\u00e1iser Guillermo II el 9 de noviembre de ese mismo a\u00f1o, supuso el principio del fin de la ocupaci\u00f3n alemana de Polonia, y con ella la desaparici\u00f3n del \u00faltimo obst\u00e1culo que, tras la desintegraci\u00f3n del Imperio Austro-H\u00fangaro y la crisis interna provocada en Rusia por el inicio de la Revoluci\u00f3n, imped\u00eda la renacimiento del Estado polaco. De este modo, el d\u00eda 7 de octubre, el Consejo de Regencia (una suerte de gobierno provisional) proclam\u00f3 la independencia de la Polonia unida, y el 11 de noviembre las tropas alemanas y austr\u00edacas depusieron las armas materializ\u00e1ndose as\u00ed la independencia. En v\u00edsperas de esa jornada, Pi\u0142sudski, liberado de su prisi\u00f3n, regres\u00f3 a Varsovia, donde de la mano del Consejo de Regencia asumi\u00f3 los poderes supremos como primer Jefe del Estado polaco restaurado. Tras la toma del poder, la pr\u00e1ctica totalidad de los partidos, corrientes y facciones polacos se fueron adhiriendo a las nuevas autoridades. Al respecto, el m\u00e1ximo \u00f3rgano polaco en el extranjero, el Comit\u00e9 Nacional Polaco (encabezado en Par\u00eds por Roman Dmowski, y con delegados en Roma, Londres y Estados Unidos), que representaba en esos momentos a Polonia, oficialmente, en la Conferencia de Paz de Par\u00eds, reconoci\u00f3 el gobierno y liderazgo de Pi\u0142sudski, tras el viaje que su representante en Washington, Ignacy Jan Paderewski, realiz\u00f3 a Varsovia en enero de 1919.La consolidaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del orden del nuevo estado de 1918 se llev\u00f3 a cabo, esencialmente, por medios militares y legislativos. En primer lugar, mediante la transformaci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia en un Estado cohesionado en un corto espacio de tiempo \u2013a\u00f1o y medio-, convocando unas elecciones generales, eligiendo una asamblea constituyente, y proclamando finalmente una nueva constituci\u00f3n (la de marzo de 1921). En segundo lugar, a trav\u00e9s de la reincorporaci\u00f3n y unificaci\u00f3n de los diferentes elementos pertenecientes a los ej\u00e9rcitos de los tres imperios ocupantes -austr\u00edaco, alem\u00e1n y ruso- en unas fuerzas armadas cohesionadas, con capacidad no solo para sostener mediante las armas la reci\u00e9n recobrada independencia del pa\u00eds, sino para garantizar unas fronteras en relaci\u00f3n con los nuevos estados que surg\u00edan del caos fronterizo posterior al fin de la Primera Guerra Mundial en el Frente del Este (muy en especial, con respecto a la nueva Rusia sovi\u00e9tica que trataba de extender la Revoluci\u00f3n bolchevique por Europa y recuperar su influencia en los antiguos territorios del imperio zarista). Debe tenerse en cuenta, pues, que la fecha del 11 de noviembre de 1918 no supuso, en Polonia, ni el fin de la guerra ni la consolidaci\u00f3n definitiva del Estado. Tuvieron que pasar otros dos largos a\u00f1os, desde febrero de 1919 a marzo de 1921, hasta que se diera por finalizada la guerra polaco-sovi\u00e9tica, y los l\u00edmites orientales del pa\u00eds se fijaran definitivamente con la firma del Tratado de Riga el 18 de marzo de 1921.  El significado de 1918Como ya se ha mencionado previamente, esta nueva Polonia, nacida en estas circunstancias, sigui\u00f3 los designios de su principal fundador -J\u00f3zef Pi\u0142sudski- constituy\u00e9ndose, no como un estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, \u00e9tnica y ling\u00fc\u00edsticamente uniforme, sino asimilando el modelo pre-nacionalista que configur\u00f3 Polonia, hasta su desaparici\u00f3n pol\u00edtica en el siglo XVIII. Seg\u00fan este sistema pol\u00edtico, la poblaci\u00f3n se configuraba en torno a un determinado estrato social (la nobleza), en una suerte de federaci\u00f3n donde los habitantes de lengua y cultura polaca ostentaban un estatus de pr\u00e1ctica igualdad con respecto a las poblaciones de tradici\u00f3n lituana, jud\u00eda, o rutena que hist\u00f3ricamente hab\u00edan pertenecido a aquel territorio que, en su m\u00e1xima expansi\u00f3n, en el siglo XVII, se extend\u00eda desde el Mar B\u00e1ltico hasta el Mar Negro, y de las proximidades de Berl\u00edn a las de Mosc\u00fa. Parece como si, de esta manera, el nuevo Estado polaco nacido en 1918 hubiera puesto en paralelo la recuperaci\u00f3n del territorio previamente dominado por los tres imperios causantes de las particiones (el Imperio Alem\u00e1n, el Imperio Austro-h\u00fangaro y el Imperio Ruso) y la recuperaci\u00f3n de aquel statu quo pol\u00edtico previo, en donde la naci\u00f3n y el sentimiento nacional eran elementos importantes, pero no constitu\u00edan el factor principal ni el exclusivo en la creaci\u00f3n de la identidad y de la idiosincrasia de cada uno de los habitantes de esos territorios.  En este sentido, podr\u00eda entenderse la conformaci\u00f3n de este proyecto de Rep\u00fablica polaca como uno de los pen\u00faltimos intentos de ensayar en Europa un proyecto pol\u00edtico en el que la idea moderna de naci\u00f3n, basada en la creencia de que, a lo largo de la historia, existir\u00eda una suerte de comunidades naturales y uniformes, intent\u00f3 ser embridada en favor de una estructura pol\u00edtica anacional. De este modo, se buscaba la conservaci\u00f3n de una estructura social y pol\u00edtica \u201ctradicional\u201d, en la que ni el poder pol\u00edtico ten\u00eda el deber de mantener un supuesto ser nacional (normalmente construido al margen, incluso en contra, de quienes te\u00f3ricamente la constituyen), ni la adscripci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica o \u00e9tnica de una parte m\u00e1s o menos importante de la poblaci\u00f3n de un territorio implicaba la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas homogeneizadoras del conjunto. Resulta evidente que este intento restaurador de un pasado pre-nacionalista fracas\u00f3, y que uno de los grandes problemas de Polonia durante todo el periodo de entreguerras fue, justamente, la imposibilidad de Varsovia de ganarse a estas amplias minor\u00edas existentes dentro de su territorio. Sin embargo, tambi\u00e9n es indudable que el fracaso de este modelo fue, al fin, resultado \u00faltimo de la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, en la que por un lado un estado nacional-racista, y por otro, un estado-imperio justificado por el fin \u00faltimo de una sociedad sin clases, produjeron no solo el asesinato de una quinta parte de la poblaci\u00f3n polaca, sino la liquidaci\u00f3n misma del pa\u00eds como una sociedad multi\u00e9tnica. As\u00ed, a la altura de 1945, por primera vez en la historia de Polonia, el pa\u00eds se hab\u00eda homogenizado en torno a un solo grupo nacional, el polaco. Una nueva historia, y una nueva Polonia empez\u00f3 a partir de entonces. \\nJoaqu\u00edn Riquelme Ribas Historiador. Doctor en Filolog\u00eda Eslava por la Universidad Complutense de Madrid\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"pl-PL\",\"@id\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/#primaryimage\",\"url\":\"http:\/\/culturapolaca.es\/images\/Wydarzenia\/art_niepodleglosc.jpg\",\"contentUrl\":\"http:\/\/culturapolaca.es\/images\/Wydarzenia\/art_niepodleglosc.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#website\",\"url\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/\",\"name\":\"Instytut Polski w Madrycie\",\"description\":\"Instytuty Polskie\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"pl-PL\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#\/schema\/person\/2734f8db6e5cd46f3a54680277b17cdc\",\"name\":\"kubasparadowskam\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"pl-PL\",\"@id\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0e2b1fcaaabf9fdb2231b2add32968df?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0e2b1fcaaabf9fdb2231b2add32968df?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"kubasparadowskam\"},\"url\":\"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/author\/kubasparadowskam\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018 - Instytut Polski w Madrycie","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/","og_locale":"pl_PL","og_type":"article","og_title":"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018 - Instytut Polski w Madrycie","og_description":"Suele sorprender al espa\u00f1ol que haya vivido en Polonia la fuerte presencia y popularidad que el idioma castellano goza entre los polacos. 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Seg\u00fan datos del Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia de 2014, el espa\u00f1ol, entre 2002 y 2006, experiment\u00f3 un incremento en la ense\u00f1anza reglada de un 80%, situ\u00e1ndose como la lengua de mayor \u00edndice de crecimiento en este pa\u00eds. Este favor del que goza el castellano en Polonia se sit\u00faa dentro de una ya larga tradici\u00f3n que se remonta al siglo XVI, cuando la fuerte presencia militar y pol\u00edtica de Espa\u00f1a en Europa favoreci\u00f3 el inter\u00e9s por este idioma. Y, sin embargo, su presencia como lengua con ense\u00f1anza y c\u00e1tedra en la universidad polaca solo puede datarse desde hace un siglo, en los mismos a\u00f1os en que la naci\u00f3n polaca fue recuperando sus libertades civiles y pol\u00edticas. Fue exactamente el 21 de noviembre de 1917, apenas a un a\u00f1o vista de la proclamaci\u00f3n de la independencia de Polonia -el 11 de noviembre de 1918-, cuando un eclesi\u00e1stico, el escolapio Amadeo Pons y Mart\u00ednez, ocup\u00f3, por primera vez en la historia de aquel pa\u00eds, un puesto de lector de lengua espa\u00f1ola en la universidad polaca, en concreto en la Universidad de Varsovia (en ese momento todav\u00eda bajo ocupaci\u00f3n militar alemana), fundando de esta manera la primera c\u00e1tedra de estudios hisp\u00e1nicos. De esta forma lo anunciaba el diario ABC del 25 de noviembre de ese a\u00f1o: Seg\u00fan comunicaci\u00f3n recibida en el Ministerio de Estado, se ha creado en la Universidad de Varsovia la c\u00e1tedra de lengua y literatura espa\u00f1olas, habi\u00e9ndose encargado de explicarla el padre Anselmo [sic] Pons Mart\u00edn [sic], superior de las Escuelas P\u00edas y s\u00fabdito espa\u00f1ol.Este nombramiento no fue, durante aquellos a\u00f1os, un hecho casual y aislado. El apoyo t\u00e1cito del Gobierno espa\u00f1ol de la \u00e9poca, no solo a una posible reconstrucci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia, sino a una potencial colaboraci\u00f3n entre los dos pa\u00edses, se ver\u00eda de nuevo reflejado, en la primavera de 1918, con la inauguraci\u00f3n de una exposici\u00f3n de artistas polacos (entre los que figurar\u00edan los pintores W\u0142adys\u0142aw Jahl, Lucia Auerbach, J\u00f3zef Pankiewicz, Marian Paszkiewicz, Wac\u0142aw Zawadowski y el escritor Tadeusz Peiper) en el patio del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores (entonces Ministerio del Estado). Se podr\u00edan dar diferentes razones pol\u00edticas para explicar \u00e9sta embrionaria pol\u00edtica cultural de Espa\u00f1a con respecto a Polonia. Una de las m\u00e1s probables quiz\u00e1 pudiera ser el apoyo a Karl Stephan von Habsburg-Lothringen, candidato de los Imperios Centrales (Alemania y Austro-Hungr\u00eda) al trono de Polonia y hermano peque\u00f1o de Mar\u00eda Cristina, mujer de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII.  En la estela de este reconocimiento oficioso, comenzaron a publicarse libros y art\u00edculos de prensa que, con mayor o menor fortuna, trataron de paliar el desconocimiento que exist\u00eda hacia Polonia entre buena parte del p\u00fablico espa\u00f1ol. As\u00ed, por ejemplo, Sof\u00eda Casanova, corresponsal del diario ABC en  Europa central y oriental, entre 1915 y 1944, y mujer del escritor polaco Wincenty Lutos\u0142awski, public\u00f3 en este peri\u00f3dico una serie de art\u00edculos que hac\u00edan referencia al proceso de independencia de Polonia. Por su parte, Casimiro Granzow de la Cerda, Duque de Parcent (representante diplom\u00e1tico de Espa\u00f1a en Varsovia y arist\u00f3crata hispano-polaco) escribi\u00f3, en 1919 una primera historia de Polonia que no fuera una traducci\u00f3n, bajo el t\u00edtulo de Polonia: su gloria en el pasado, su martirio y su resurrecci\u00f3n.De esta manera, desde la expectativa primero y desde la realidad despu\u00e9s de la independencia, fue asent\u00e1ndose, entre ciertas \u00e9lites, una corriente de inter\u00e9s, o al menos de simpat\u00eda, hacia Polonia, que trascend\u00eda a las inevitables referencias a los levantamientos del siglo XIX, o al reconocimiento de personalidades como Fryderyk Chopin o Henryk Sienkiewicz (el autor de Quo vadis?). Fue durante aquellos a\u00f1os cuando se pusieron las bases, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n pol\u00edtica de Polonia entre 1772 y 1795, a las relaciones culturales, comerciales y pol\u00edticas, que en la actualidad mantienen Espa\u00f1a y Polonia.Y hoy, sin embargo, pese a la normalizaci\u00f3n nacional e internacional de ambos Estados, y a la pertenencia de uno y otro pa\u00eds a las mismas alianzas militares, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, sigue sin tenerse en Espa\u00f1a una conciencia muy clara de la g\u00e9nesis y el desarrollo de Polonia desde 1918 -la recuperaci\u00f3n de la independencia del pa\u00eds- hasta la Segunda Guerra Mundial. As\u00ed, pese a los indudables avances en el estudio y conocimiento de la realidad cultural y pol\u00edtica de Polonia en Espa\u00f1a (visibles, por ejemplo, en el intercambio cient\u00edfico entre las universidades de uno y otros pa\u00eds, en la apertura de sendos \u201cinstitutos de cultura\u201d en Polonia y en Espa\u00f1a, o en el crecimiento exponencial de la traducci\u00f3n de una parte considerable de las obras literarias y de pensamiento polacas \u201ccl\u00e1sicas\u201d en castellano, inimaginable d\u00e9cadas atr\u00e1s) queda todav\u00eda un importante vac\u00edo bibliogr\u00e1fico y documental sobre estos a\u00f1os de formaci\u00f3n de la Polonia contempor\u00e1nea.  Parece como si, de alguna manera, el periodo iniciado por la Segunda Guerra Mundial, provocada por la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, oscureciera o eclipsara los a\u00f1os previos a esta cat\u00e1strofe. De igual manera a como el siglo XX espa\u00f1ol tiende a ser visto, en buena parte de los pa\u00edses de nuestro entorno pol\u00edtico y cultural, como el resultado de una dictadura \u2013la del general Francisco Franco- y de una guerra civil \u2013la del 1936-39-, Polonia, al menos en el caso de Espa\u00f1a, sigue aprehendi\u00e9ndose, antes que nada, a partir de acontecimientos como la Shoah, el casi medio siglo de dictadura comunista impuesto por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a partir de 1945, la Guerra Fr\u00eda, el pontificado de Juan Pablo II, el papel de la disidencia dentro de la dictadura comunista o el nacimiento del sindicato Solidarno\u015b\u0107. Por esta raz\u00f3n, el centenario que se cumple este a\u00f1o, el de la recuperaci\u00f3n de la independencia de Polonia de 1918, podr\u00eda ser, en Espa\u00f1a, una oportunidad inmejorable para subsanar esta omisi\u00f3n, y calibrar con mayor justeza el panorama conjunto de la pol\u00edtica y la cultura polaca a lo largo del siglo XX. Y, de paso, hacer justicia y homenaje a esos pocos espa\u00f1oles que, hace un siglo, asentaron las bases, entonces todav\u00eda muy fr\u00e1giles, del v\u00ednculo contempor\u00e1neo entre dos culturas como la espa\u00f1ola y la polaca. El fundador de la Segunda Rep\u00fablica Polaca: J\u00f3zef Pi\u0142sudskiUna buena manera de empezar a comprender a la nueva Polonia renacida, en 1918, de la Primera Guerra Mundial (la Segunda Rep\u00fablica Polaca), es conociendo algo de la personalidad de quien fue su primer Jefe de Estado y, durante la mayor parte de la historia de la Segunda Rep\u00fablica Polaca, su hombre fuerte: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Y no solo por ser, hasta el d\u00eda de hoy, una de las figuras centrales de la historia de este pa\u00eds, sino por encarnar, posiblemente, buena parte de su herencia pol\u00edtica e hist\u00f3rica: desde el combate por la libertad y la independencia, y la apelaci\u00f3n a una indudable tradici\u00f3n democr\u00e1tica nacional (la Constituci\u00f3n de marzo de 1921, promulgada durante su mandato, fue una de las m\u00e1s liberales de la Europa de la \u00e9poca), hasta la tendencia a favorecer la estabilidad del Estado aun a costa de las atribuciones propias de su funcionamiento democr\u00e1tico, como podr\u00edan ser las de su parlamento (en mayo de 1926, al frente de sus tropas, Pi\u0142sudski, despu\u00e9s de varios d\u00edas de combates por las calles de Varsovia, depuso al Presidente de la Rep\u00fablica y al Consejo de ministros, convirti\u00e9ndose, desde entonces hasta su muerte, en 1935, en \u00e1rbitro supremo de la pol\u00edtica polaca). Al respecto, hay que subrayar, que esta intromisi\u00f3n en los mecanismos democr\u00e1ticos por parte del pol\u00edtico polaco se ejerci\u00f3 siempre desde cierta moderaci\u00f3n pol\u00edtica que impidi\u00f3 al pa\u00eds caer en los vicios totalitarios que sufrir\u00edan, con la excepci\u00f3n de Checoslovaquia, las dem\u00e1s naciones vecinas. Pues, hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial, y, posteriormente, con el Gobierno en el exilio de Londres, el Estado polaco, restaurado en noviembre de 1918, siempre mantuvo unas estructuras y una ordenaci\u00f3n democr\u00e1ticas que se extender\u00edan en el tiempo, hasta la recuperaci\u00f3n de las libertades pol\u00edticas democr\u00e1ticas en 1989-90. Es, en este sentido, significativo el car\u00e1cter simb\u00f3lico de la ceremonia que tuvo lugar en el Castillo Real de Varsovia el 22 de diciembre de 1990, cuando el \u00faltimo presidente de la Rep\u00fablica de Polonia en el exilio, Ryszard Kaczorowski, entreg\u00f3 solemnemente las insignias del poder estatal de la Segunda Rep\u00fablica de Polonia a Lech Wa\u0142\u0119sa, primer presidente elegido democr\u00e1ticamente despu\u00e9s de m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas de dictadura comunista, en su ceremonia de toma de posesi\u00f3n como presidente de la Rep\u00fablica de Polonia. De esta manera, podr\u00eda decirse que, en aquel momento, al menos para una parte importante de las fuerzas democr\u00e1ticas polacas, la legitimidad hist\u00f3rica de la Tercera Rep\u00fablica Polaca emanaba, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de la Polonia fundada por J\u00f3zef Pi\u0142sudski; esto es, del Estado polaco reconstituido de 1918. Los hechos de 1918Para poner en perspectiva los acontecimientos de 1918 hay que retroceder, al menos, cinco a\u00f1os. Fue entonces cuando en la regi\u00f3n de Galitzia, al comienzo de la guerra, los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungr\u00eda) permitieron la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n de voluntarios polacos \u2013la Legi\u00f3n Polaca- a la cabeza de la cual se situ\u00f3 uno de los cabecillas de la facci\u00f3n nacionalista del Partido Socialista Polaco que hab\u00eda formado parte de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1905: J\u00f3zef Pi\u0142sudski. Bajo la promesa de una independencia posterior a la guerra, tanto el gobierno alem\u00e1n como el austriaco, buscaron de esta forma el apoyo, en su lucha contra los ej\u00e9rcitos del Zar, de una parte del movimiento nacional polaco. A prop\u00f3sito de todo esto, hay que anotar que, en este momento hist\u00f3rico, los partidos polacos se hallaban conformados, adem\u00e1s de por unas minor\u00edas de car\u00e1cter socialista o agrario (como el Partido Popular Polaco \"Piast\" de Wincenty Witos , y el Partido Socialista Polaco de Ignacy Daszy\u0144ski), por dos grandes figuras que, a su vez, articulaban cada una de ellas dos maneras distintas de comprender la naturaleza y l\u00edmites de la naci\u00f3n polaca: por una parte, se encontraba la figura de Roman Dmowski, partidario de una comprensi\u00f3n nacionalista y etnicista de Polonia, seg\u00fan la cual, los l\u00edmites del Estado deber\u00edan abarcar \u00fanicamente aquellos territorios de mayor\u00eda polaca; y, por otra parte, el ya mencionado J\u00f3zef Pi\u0142sudski, que propugnaba una vuelta a las fronteras hist\u00f3ricas de la Polonia jaguel\u00f3nica, previa a las particiones del siglo XVIII, en la que los l\u00edmites del Estado deber\u00edan extenderse m\u00e1s all\u00e1 de categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas o nacionales polacas, para abarcar as\u00ed a poblaciones de tradici\u00f3n jud\u00eda, lituana, alemana o ucraniana.Este germen de un ej\u00e9rcito nacional polaco organizado en torno a Pi\u0142sudski tendr\u00eda su continuidad el 5 de noviembre de 1916 con la creaci\u00f3n de una suerte de Estado polaco aut\u00f3nomo de Austria y Alemania, dentro del cual, el \u00abDepartamento Militar\u00bb estar\u00eda dirigido igualmente por J\u00f3zef Pi\u0142sudski. No obstante, ya en 1917, esta autonom\u00eda polaca qued\u00f3 en entredicho cuando las autoridades austriacas y alemanas empezaron a ver con preocupaci\u00f3n la efervescencia pol\u00edtica que estaban tomando los territorios polacos, espoleados tanto por el inicio de la Revoluci\u00f3n Rusa, como por la desconfianza que las fuerzas polacas empezaron a manifestar hacia la viabilidad de las promesas de independencia realizadas por los dos Imperios Centrales. El rechazo de J\u00f3zef Pi\u0142sudski y sus tropas a integrarse en el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n, y jurar as\u00ed fidelidad al k\u00e1iser alem\u00e1n, provoc\u00f3 su encarcelamiento, en junio de 1917, durante catorce meses, en el castillo de Magdeburgo.El inicio de la Revoluci\u00f3n alemana de 1918 y la abdicaci\u00f3n del k\u00e1iser Guillermo II el 9 de noviembre de ese mismo a\u00f1o, supuso el principio del fin de la ocupaci\u00f3n alemana de Polonia, y con ella la desaparici\u00f3n del \u00faltimo obst\u00e1culo que, tras la desintegraci\u00f3n del Imperio Austro-H\u00fangaro y la crisis interna provocada en Rusia por el inicio de la Revoluci\u00f3n, imped\u00eda la renacimiento del Estado polaco. De este modo, el d\u00eda 7 de octubre, el Consejo de Regencia (una suerte de gobierno provisional) proclam\u00f3 la independencia de la Polonia unida, y el 11 de noviembre las tropas alemanas y austr\u00edacas depusieron las armas materializ\u00e1ndose as\u00ed la independencia. En v\u00edsperas de esa jornada, Pi\u0142sudski, liberado de su prisi\u00f3n, regres\u00f3 a Varsovia, donde de la mano del Consejo de Regencia asumi\u00f3 los poderes supremos como primer Jefe del Estado polaco restaurado. Tras la toma del poder, la pr\u00e1ctica totalidad de los partidos, corrientes y facciones polacos se fueron adhiriendo a las nuevas autoridades. Al respecto, el m\u00e1ximo \u00f3rgano polaco en el extranjero, el Comit\u00e9 Nacional Polaco (encabezado en Par\u00eds por Roman Dmowski, y con delegados en Roma, Londres y Estados Unidos), que representaba en esos momentos a Polonia, oficialmente, en la Conferencia de Paz de Par\u00eds, reconoci\u00f3 el gobierno y liderazgo de Pi\u0142sudski, tras el viaje que su representante en Washington, Ignacy Jan Paderewski, realiz\u00f3 a Varsovia en enero de 1919.La consolidaci\u00f3n y conservaci\u00f3n del orden del nuevo estado de 1918 se llev\u00f3 a cabo, esencialmente, por medios militares y legislativos. En primer lugar, mediante la transformaci\u00f3n pol\u00edtica de Polonia en un Estado cohesionado en un corto espacio de tiempo \u2013a\u00f1o y medio-, convocando unas elecciones generales, eligiendo una asamblea constituyente, y proclamando finalmente una nueva constituci\u00f3n (la de marzo de 1921). En segundo lugar, a trav\u00e9s de la reincorporaci\u00f3n y unificaci\u00f3n de los diferentes elementos pertenecientes a los ej\u00e9rcitos de los tres imperios ocupantes -austr\u00edaco, alem\u00e1n y ruso- en unas fuerzas armadas cohesionadas, con capacidad no solo para sostener mediante las armas la reci\u00e9n recobrada independencia del pa\u00eds, sino para garantizar unas fronteras en relaci\u00f3n con los nuevos estados que surg\u00edan del caos fronterizo posterior al fin de la Primera Guerra Mundial en el Frente del Este (muy en especial, con respecto a la nueva Rusia sovi\u00e9tica que trataba de extender la Revoluci\u00f3n bolchevique por Europa y recuperar su influencia en los antiguos territorios del imperio zarista). Debe tenerse en cuenta, pues, que la fecha del 11 de noviembre de 1918 no supuso, en Polonia, ni el fin de la guerra ni la consolidaci\u00f3n definitiva del Estado. Tuvieron que pasar otros dos largos a\u00f1os, desde febrero de 1919 a marzo de 1921, hasta que se diera por finalizada la guerra polaco-sovi\u00e9tica, y los l\u00edmites orientales del pa\u00eds se fijaran definitivamente con la firma del Tratado de Riga el 18 de marzo de 1921.  El significado de 1918Como ya se ha mencionado previamente, esta nueva Polonia, nacida en estas circunstancias, sigui\u00f3 los designios de su principal fundador -J\u00f3zef Pi\u0142sudski- constituy\u00e9ndose, no como un estado-naci\u00f3n homog\u00e9neo, \u00e9tnica y ling\u00fc\u00edsticamente uniforme, sino asimilando el modelo pre-nacionalista que configur\u00f3 Polonia, hasta su desaparici\u00f3n pol\u00edtica en el siglo XVIII. Seg\u00fan este sistema pol\u00edtico, la poblaci\u00f3n se configuraba en torno a un determinado estrato social (la nobleza), en una suerte de federaci\u00f3n donde los habitantes de lengua y cultura polaca ostentaban un estatus de pr\u00e1ctica igualdad con respecto a las poblaciones de tradici\u00f3n lituana, jud\u00eda, o rutena que hist\u00f3ricamente hab\u00edan pertenecido a aquel territorio que, en su m\u00e1xima expansi\u00f3n, en el siglo XVII, se extend\u00eda desde el Mar B\u00e1ltico hasta el Mar Negro, y de las proximidades de Berl\u00edn a las de Mosc\u00fa. Parece como si, de esta manera, el nuevo Estado polaco nacido en 1918 hubiera puesto en paralelo la recuperaci\u00f3n del territorio previamente dominado por los tres imperios causantes de las particiones (el Imperio Alem\u00e1n, el Imperio Austro-h\u00fangaro y el Imperio Ruso) y la recuperaci\u00f3n de aquel statu quo pol\u00edtico previo, en donde la naci\u00f3n y el sentimiento nacional eran elementos importantes, pero no constitu\u00edan el factor principal ni el exclusivo en la creaci\u00f3n de la identidad y de la idiosincrasia de cada uno de los habitantes de esos territorios.  En este sentido, podr\u00eda entenderse la conformaci\u00f3n de este proyecto de Rep\u00fablica polaca como uno de los pen\u00faltimos intentos de ensayar en Europa un proyecto pol\u00edtico en el que la idea moderna de naci\u00f3n, basada en la creencia de que, a lo largo de la historia, existir\u00eda una suerte de comunidades naturales y uniformes, intent\u00f3 ser embridada en favor de una estructura pol\u00edtica anacional. De este modo, se buscaba la conservaci\u00f3n de una estructura social y pol\u00edtica \u201ctradicional\u201d, en la que ni el poder pol\u00edtico ten\u00eda el deber de mantener un supuesto ser nacional (normalmente construido al margen, incluso en contra, de quienes te\u00f3ricamente la constituyen), ni la adscripci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica o \u00e9tnica de una parte m\u00e1s o menos importante de la poblaci\u00f3n de un territorio implicaba la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas homogeneizadoras del conjunto. Resulta evidente que este intento restaurador de un pasado pre-nacionalista fracas\u00f3, y que uno de los grandes problemas de Polonia durante todo el periodo de entreguerras fue, justamente, la imposibilidad de Varsovia de ganarse a estas amplias minor\u00edas existentes dentro de su territorio. Sin embargo, tambi\u00e9n es indudable que el fracaso de este modelo fue, al fin, resultado \u00faltimo de la invasi\u00f3n nazi-sovi\u00e9tica de 1939, en la que por un lado un estado nacional-racista, y por otro, un estado-imperio justificado por el fin \u00faltimo de una sociedad sin clases, produjeron no solo el asesinato de una quinta parte de la poblaci\u00f3n polaca, sino la liquidaci\u00f3n misma del pa\u00eds como una sociedad multi\u00e9tnica. As\u00ed, a la altura de 1945, por primera vez en la historia de Polonia, el pa\u00eds se hab\u00eda homogenizado en torno a un solo grupo nacional, el polaco. Una nueva historia, y una nueva Polonia empez\u00f3 a partir de entonces. \nJoaqu\u00edn Riquelme Ribas Historiador. Doctor en Filolog\u00eda Eslava por la Universidad Complutense de Madrid"},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"pl-PL","@id":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/#primaryimage","url":"http:\/\/culturapolaca.es\/images\/Wydarzenia\/art_niepodleglosc.jpg","contentUrl":"http:\/\/culturapolaca.es\/images\/Wydarzenia\/art_niepodleglosc.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/2018\/11\/11\/centenario-de-la-recuperacion-de-la-independencia-de-polonia-1918-2018-2\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Centenario de la Recuperaci\u00f3n de la Independencia de Polonia 1918-2018"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#website","url":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/","name":"Instytut Polski w Madrycie","description":"Instytuty Polskie","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"pl-PL"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#\/schema\/person\/2734f8db6e5cd46f3a54680277b17cdc","name":"kubasparadowskam","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"pl-PL","@id":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0e2b1fcaaabf9fdb2231b2add32968df?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0e2b1fcaaabf9fdb2231b2add32968df?s=96&d=mm&r=g","caption":"kubasparadowskam"},"url":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/author\/kubasparadowskam\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/49"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2672"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2857,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2672\/revisions\/2857"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/instytutpolski.pl\/madrid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}